martes, 31 de marzo de 2009

Boletín Internacional Informativo - PRO

Marzo 2009 
“Por esta única vez”

            Así reza textualmente la ley que modifica el Código Electoral Nacional del 2004 para adelantar las elecciones. Esta frase – “por esta única vez” -, ha presidido la decadencia argentina. “Por esta única vez” fue el golpe del 6 de septiembre de 1930. El General Uriburu y su corte de iluminados estaban seguros que, gracias al golpe, sanearían la República de ladrones y restablecerían las instituciones. Luego vendrían los de 1943, 1955, 1962, 1966,1976 y varios más que se frustraron en el camino.
            En 1958 declaramos la primera moratoria impositiva “por esta única vez”. De ahí en más las tendríamos de alquiler, de jubilaciones, de deudas hipotecarias, municipales, provinciales y nacionales, el default de la deuda externa en el 2001 y el generoso blanqueo del 2007. “Por esta única vez” el Congreso Justicialista de Lanús de febrero de 2003 autorizó a que se presentaran tres candidaturas y se suprimieran las elecciones internas. Nunca más tuvimos internas
            El Presidente Mitre designó los primeros cinco jueces que integrarían la Primera Corte Suprema de Justicia en 1862. Fueron depuestos en muchas oportunidades y alterado su número en 1958, 1990 y 2003. Desde 1983 – presidencia de Alfonsín – cada presidente democráticamente electo (con la excepción de De La Rua y Duhalde que no tuvieron tiempo) nombró a la mayoría de los miembros (Alfonsín y Kirchner a todos) con el objetivo de controlar sus fallos. Por supuesto, cada cambio fue “por esta única vez”. Las retenciones fueron aplicadas “por esta única vez” en 1967 y desde allí en más fueron suprimidas, reimpuestas, aumentadas o reducidas, hechas coparticipables o no, etc., etc.
Cuando la excepcionalidad se convierte en la regla, el sujeto soberano de derecho público – comúnmente llamado “La Nación” – deja de ser viable como interlocutor en la Comunidad de Naciones. El Derecho Internacional Privado, – al no existir una entidad supranacional de jerarquía superior - , pierde toda capacidad de ser garantizado por los tribunales ordinarios nacionales y las decisiones de los tribunales internacionales no son de aplicación automática ni forzosa en nuestro territorio.
            Así se va deteriorando la credibilidad hasta el infinito. Y digo infinito porque todos los días nos madrugamos con nuevas decisiones que exceden nuestra imaginación.
            Sólo la pérdida más absoluta de la percepción sobre el significado de este deterioro constante puede permitir que se repitan tales conductas.
El próximo 3 de abril 19 naciones y la Argentina se encontrarán frente a frente en Londres. El mundo espera que allí se fije un rumbo que abra las puertas a la esperanza de una pronta recuperación de la economía mundial.
            ¿Estamos a la altura de tal responsabilidad? No podemos dudar de cual es la respuesta.
            La presidenta llegará a Londres con una “firme” posición contra el proteccionismo mientras cerramos buena parte del comercio con nuestro socio principal.
            El FMI será recapitalizado y un nuevo fondo de 500 mil millones de dólares será dispuesto para socorrer a las economías emergentes que lo requieran. Así se produzca alguna flexibilización en los criterios para otorgar los nuevos créditos, Argentina no es elegible por la falsificación de sus estadísticas y por no haberse sometido a las inspecciones anuales que reciben todos los países miembros.
            Alguien podría sostener que la crisis global justifica lo ocurrido en la Argentina con anterioridad. Sin embargo, no es así. Que los CEO’s de las grandes compañías hayan abusado del mercado y cometido ilícitos y que las autoridades de superintendencia no hayan podido impedirlo, confirma que el principio de “credibilidad” funciona hasta que se pierde y luego es muy difícil recuperarlo. Hoy el Presidente Obama y la mayoría de los líderes europeos están aprendiendo esta dura lección.
            Nosotros lo perdimos hace varias décadas repitiendo que nuestros errores los cometíamos “por esta única vez”. Igual que a Pedro, nadie nos cree cuando avisamos que viene el lobo.
            Ahora nos toca jurar que, “por esta última vez” violamos los códigos.  Esperemos que nos crean.


Diego R. Guelar
Secretario de Relaciones Internacionales de PRO

sábado, 28 de febrero de 2009

Boletín Internacional Informativo - PRO

Febrero 2009
50%

            Somos la mitad de lo que éramos. 50% de los activos financieros del mundo han desaparecido. 50% del comercio Argentina – Brasil ha descendido en enero. 50% es la caída en la producción de juguetes en China y de autos y plasmas en el mundo. La mitad de las acciones de los grandes bancos en EE.UU. y Europa ya están en manos de los Estados. Está claro que tenemos el 50% de los recursos para repartir entre los mismos 6.000 millones que ocupamos el planeta. Todas las cifras son relativas, así que mirémoslas más cuidadosamente:
            1.000 millones viven en el mundo desarrollado o “Primer Mundo” (EE.UU.,
                                      Canadá, Europa, Japón, Israel, Australia).
            3.000 millones viven en el mundo emergente o “Segundo Mundo” (China,
                                      Rusia, India, Brasil, Indonesia, Méjico, Sudáfrica, Chile,
                                      Uruguay, Singapur).
            1.200 millones viven en el mundo musulmán y petrolero (países árabes) más
                                      Nigeria y Venezuela)
            800 millones vivimos en los márgenes de los otros tres (incluyendo Argentina).

            Pese a que esta crisis se produce desde el centro hacia la periferia, los primeros sacudones sociales y políticos se verifican en la periferia: caen los gobiernos de Islandia, Estonia y Latvia, tiemblan Rumania Hungría y Bulgaria;  manifestaciones violentas en dos posesiones francesas del Caribe: Guadalupe y Martinica (62% de los franceses están seguros que lo mismo ocurrirá en breve en la metrópoli).
           
            Primera conclusión: esta crisis no tiene nada que ver con la del 30. En ese momento, la caída de Wall Street fue local y los fenómenos globales fueron el nacionalismo, el proteccionismo y el totalitarismo – fueran populistas, fascistas, nazis o comunistas.
            La democracia liberal quedó relegada, prácticamente, a EE.UU., Inglaterra, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Es decir, era solo un producto anglo – sajón.
            La (crisis) actual es económicamente global en un mundo hegemonizado por democracias liberales o en transición a serlo y con sólidos principios de economía de mercado. (China y Rusia están por entrar en la Organización Mundial de Comercio).

            Segunda conclusión: la depresión aparece abruptamente en las economías más desarrolladas, pero las consecuencias sociales se sentirán primero en las más débiles porque no existe allí la capacidad del Estado para intervenir masivamente. Europa del Este será una víctima inmediata. Los países marginales no serán protagonistas importantes (incluyendo Argentina) justamente por su condición marginal previa a la crisis.
           
            Tercera conclusión: los países emergentes serán actores centrales al representar mercados de consumo masivo y centros de producción de materias primas esenciales (alimentos, energía y minerales).
           
             ¿Cómo se producirá el ajuste y la transición entre depresión y recuperación? Inevitablemente por caída del precio de los commodities  (granos, carnes, petróleo, cobre, aluminio, etc.) y devaluación de las monedas “duras” que se multiplicarán para subsidiar sus economías. También habrá un mayor deterioro medioambiental.
            ¿Y el costo social? Será muy alto y caerá centralmente sobre las “nuevas clases medias” (desde obreros calificados a personal de empresas de servicios) que se desarrollaron durante los últimos  25  años de bonanza.
            Argentina deberá concentrarse en su “asignatura pendiente”, al margen de la crisis global, aunque reciba su impacto.
            Nosotros tenemos que fundar la Nación que no hemos sabido ser y para eso, todo momento es bueno. Las desgracias son solo desgracias y aquellos que quieran verlas como positivas, son tan estúpidos como siempre. La oportunidad la hemos tenido desde 1810. Algunas veces supimos avanzar y lo hicimos. Sería bueno que ahora no dejáramos de hacerlo. Si así reaccionáramos, pronto estaremos en la lista del “segundo mundo” de la mano de Brasil y Méjico. Sino, seguiremos en la lista con Zambia, Sri Lanka, Bolivia, Guatemala y el Congo. Nosotros elegimos.


Diego R. Guelar
Secretario de Relaciones Internacionales de PRO

sábado, 31 de enero de 2009

Boletín Internacional Informativo - PRO

Enero 2009
Gaza, o la Conciencia Colectiva

            El año comenzó con una tragedia humanitaria que escapa a nuestra comprensión política o moral. Los argumentos de los contendores – Hamas y el Estado de Israel – suenan a broma macabra. Ni “legítima defensa” ni “lucha por la independencia”. Medio Oriente ha sido – y sigue siendo – escenario de enfrentamientos globales que exceden la disputa entre israelíes y palestinos.
            Primero fue la Guerra Fría, con los EE.UU alineados con Israel y la Unión Soviética con los países árabes. Siempre el trasfondo del petróleo.
            Después, la puja por el poder regional entre Israel, Siria, Jordania, Irak, Irán, Arabia Saudita y Egipto. De esta disputa los palestinos fueron siempre víctimas.
            Últimamente, la necesidad de operaciones de distracción de Siria (respecto de su influencia en el Líbano) e Irán (y su programa nuclear).
            Israel, mientras tanto, se debatía entre la aceptación del programa “paz por tierra” y aquellos que insisten con la construcción del “Gran Israel” relegando a los palestinos a un destino miserable.
            ¿Es posible salir de este atolladero? Siempre lo es. Tiene que existir la voluntad política y la capacidad de salir de la lógica militar (regular o guerrillera) para pasar a la etapa diplomática y política. Jomo Kenyatta lo hizo en Kenia, Nelson Mandela lo hizo en Sudáfrica, Gandhi en la India, José Mujica en Uruguay y… Arafat en Cisjordania y Gaza.
             La muerte del “Padre de la Patria” hizo estallar una guerra civil entre Hamas y Al Fatah que complicó el panorama. Las internas israelíes han contribuido de su lado a la competencia por quién es el más duro (simétrico con la situación palestina) y Netanyahu estaba listo para derrotar al Kadima de Tzipi Livni y al Partido Laborista de Ehud Barak en las próximas elecciones del 10 de febrero..
            Ambas naciones – Israel y Palestina – nacieron en 1948, hace sólo 60 años.
            Una, con un legado milenario que se remonta a los profetas del antiguo testamento y el glorioso reinado de David (el creador de la famosa estrella).
            Los otros, con un raconto histórico distinto que comienza con Ismael, hijo de la esclava egipcia Agar y  primogénito de Abraham, a quien identifican en el Corán como el verdadero y único hijo del profeta.
Según la Torah (libro sagrado judío), Abraham tuvo un hijo de la vejez – Isaac- con su esposa Sara y expulsó de Israel a Agar e Ismael.
            Si rastreamos los últimos 3500 años de historia y leyendas, es muy difícil llegar a una conclusión común.
            Lo verdadero y tangible es que, en 1948 se declara la independencia del Estado de Israel y el fin del protectorado Británico y los palestinos se ven compelidos a emigrar y exiliarse en campos de refugiados en los países vecinos.
            Unos lograrán alcanzar su objetivo (impulsado por la necesidad de compensar el holocausto europeo) y otros comenzaron a desarrollar su identidad nacional desde la expulsión, la frustración y la derrota.
            La mayoría de los palestinos y los judíos quieren vivir en paz. Esperemos que sus dirigentes los conduzcan en ese camino.
            El día 20 asumió Barak Obama la presidencia de los EE. UU.
            El mundo espera un “nuevo amanecer” y que las señales más que preocupantes del último trimestre  del año pasado puedan neutralizarse con medidas audaces y dirigencias responsables en los cinco continentes.
            Si un presidente negro llamado Barak Hussein Obama, rodeado de varios asesores y ministros de origen judío pueden gobernar armoniosamente en Washington rodeados de otros altos funcionarios anglosajones y latinos, tenemos que pensar que la paz y la prosperidad, en democrática convivencia, son posibles en Jerusalén…y también en Teherán y Caracas y …Buenos Aires.
            Este magnífico planeta, el único vivo en los millones de años luz que hoy conocemos del espacio infinito, logrará, una vez más, derrotar a sus propios demonios y avanzar hacia el siempre prometido reino de los cielos que, a veces parece muy cerca, y otras se aleja peligrosamente.
            Son muchas las Gazas que tenemos que superar en el mundo. Sólo en la Ciudad de Buenos Aires hay 300.000  argentinos que viven en condiciones parecidas; Casi el 40% de los brasileros, cientos de millones en India o China y la inmensa mayoría de los africanos. La “nueva globalización” que vendrá después de la crisis deberá integrar todas las Gazas  a la vida civilizada plena. Ese es el gran desafío que comienza en el 2009.
            Vivir es siempre riesgoso y morir es inevitable. Tratemos de hacerlo con esperanza, generosidad, alegría y dignidad.


Diego R. Guelar
Secretario de Relaciones Internacionales de PRO

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Boletín Internacional Informativo - PRO

Diciembre 2008

Un nuevo mundo


            Así como el año 1991,  con la disolución de la Unión Soviética, marcó el fin del Comunismo (tal como lo conocíamos), el año 2008 marcó el fin del Capitalismo (tal como lo conocíamos).
            Ni el Socialismo (como sistema de distribución del ingreso) ni el Capitalismo (como sistema de acumulación del Capital) han desaparecido ni desaparecerán en el corto ni en el mediano plazo. Sin duda serán reinterpretados, combinados y superpuestos hasta el infinito.
            Lo original de esta “Revolución” es que se produce sin un actor externo que la provoque ni un programa de cambios que la represente.
            Por el contrario, parecería que será el mismo país que produjo la crisis – los EE.UU.- el que tendrá la responsabilidad central para incluir las modificaciones que hagan nuevamente viable el “Imperio Global” – ¿Es esto posible? .
            El caso, insisto es muy curioso. Es como si a Luis XVII  en 1789 (hipotético sucesor de Luis XVI) lo tuvieran que ayudar a reinstalar el “Ancient Regime” Jorge III de Inglaterra, Napoleón, el Zar Alejandro de Rusia, el General Washington y las nuevas naciones latinoamericanas independizadas de España.
            Hoy no cabe duda que el programa de volcar trillones de dólares al unísono desde Pekín, Moscú, Bruselas, Nueva Delhi y Brasilia es tan importante como el paquete de salvataje aprobado por el Congreso Norteamericano.
¿Cómo quedará la distribución del poder mundial?
Todavía no comenzó el 2009 y ya Israel está invadiendo la Franja de Gaza, las tropas Pakistaníes e Indias se alinean de un lado y el otro de la frontera, la Flota Rusa se pasea por el Mar Caribe, Pekín y Tokio se asocian estratégicamente en el Asia Pacífico y Brasil hace lo mismo con Francia en el Atlántico Sur.
            Preparémonos para más sorpresas sin mapa ni guía para las novedades.
            Y falta la gente. ¿O es que la desaparición del 50%  de los activos financieros y una depresión en picada son sólo números o estadísticas? En los EE.UU. no se conocieron desde los años 60`s grandes movilizaciones de protesta. ¿Ocurrirán ahora?
            En España ya hay tres millones de desocupados y se esperan un millón y medio más durante el próximo año. ¿Habrá elecciones anticipadas?
            ¿Protagonizaremos un nuevo amanecer o una dura y tormentosa noche? Las dos cosas.
            El siglo XX fue el escenario de la confrontación ideológica intra – occidental: Comunismo, Capitalismo, Fascismo, Nazismo, Socialismo, Democracia Cristiana…… El siglo XXI será el del mundo que cuestionará la supremacía de Occidente y el posible giro hacia Oriente. ¿Japón será la frontera o un aliado de China en esta nueva disputa? La fascinación por las “oportunidades comerciales que abre China” tendrá que incluir su aspiración política y militar por la hegemonía global. Eso no es gratis ni siempre pacífico. América Latina y África serán los primeros territorios de la disputa.
            ¿Entendemos los valores que están en juego? ¿Qué es Occidente y qué Oriente? ¿Será ésta la oportunidad para que el “gigante dormido” nos muestre su verdadero rostro? ¿Podrá el Partido Comunista Chino seguir conteniendo y conduciendo a mil quinientos millones de seres humanos? ¿Y si se confirma un crecimiento menor al 5% anual, será esto posible?
            ¿Y los recursos naturales? ¿Y el cambio climático? ¿Y el fin de la era del petróleo?
            Los que ingenuamente creen que la revolución es “Internet” se van a llevar una gran sorpresa. Las comunicaciones son sólo los mensajeros. Lo que cambiará es el mensaje.


Diego R. Guelar
Secretario de Relaciones Internacionales de PRO

domingo, 30 de noviembre de 2008

Boletín Internacional Informativo - PRO

Noviembre 2008
El Estado vuelve

            Desde 1917 (Revolución de Octubre) hasta 1991 (disolución del Imperio Soviético) el mundo debatió si la acumulación del Capital y su distribución se hacían primariamente desde el Estado o desde los particulares. La plusvalía – o el trabajo acumulable – podían ser “apropiados” por individuos ( aunque el Estado participara activamente ) o administrados desde “la dictadura del proletariado”( con pequeños propietarios a cargo de algunas actividades) . 
            Ambos sistemas – uno llamado Capitalista y el otro Comunista – eran efectivamente mixtos pero el ultimo era mucho mas centralizado, burocrático y totalitario ( El Estado era conducido por un partido único) . Por eso este último cayó y su versión China tuvo que cambiar y así pudo sobrevivir y expandirse.
            El mundo Occidental (América y Europa) desarrollo un intenso debate entre el papel intervencionista del Estado y la capacidad privada de operar en el mercado con regulaciones mínimas.
            La crisis del 29 mostró que el mercado per se no podía enfrentar ciclos depresivos mayores sin la activa participación del Estado invirtiendo y creando empleo.
            Los mecanismos establecidos en Breton Woods (1944) hicieron creer que las crisis universales no ocurrirían más. Estábamos equivocados.
            De los 150 trillones de activos financieros existentes a Julio del 2008, solo  6 meses después se esfumarían 75 trillones y el petróleo bajaría de 147 dólares el barril a menos de cincuenta. El déficit presupuestado por los Estados Unidos para el año 2009 se elevaría, como mínimo, de 500.000 millones a 1,5 trillones de dólares.
            En el segundo y tercer trimestre del 2008 se oficializo la recesion de América y Europa y todo indica que vamos ineludiblemente a una profunda depresión con deflacion que se propagará  por todo el planeta.
            Hasta los ultraliberales reclaman hoy los salvatajes de bancos, empresas automotrices, compañías de seguros y veremos como cada uno de los sectores afectados invocaran su actividad como estratégicamente necesaria y pasible de apoyos y estímulos.
            Es todavía difícil de imaginar como se configurara el mundo inmediato pero seguro que deberá enfrentar un verdadero “Tsunami global”.
            El debate entre Estadistas y Privatistas ha quedado, como mínimo, suspendido sine die.
            Los Estados se constituirán en principales propietarios, empleadores y reguladores en una suerte de “Socialismo Compulsivo” que harían a Milton Friedman y Frederich Von Hayek infartarse inmediatamente si por milagro resucitaran.
            ¿Estamos viendo, a solo 20 años de la muerte del Comunismo, la defunción del supuestamente victorioso Capitalismo? Ni muy muy, ni tan tan.
            Los “ciclos revolucionarios” son mecanismos de ajuste ante los excesos que el “antiguo régimen” de turno no puede morigerar por procesos evolutivos y progresivos.
            El totalitarismo de los Borbones y los Romanoff termino en la Revolución Francesa y la Rusa;  La crisis del 29, la debilidad de la República de Weimar en Alemania y la monarquía de los Saboya en Italia darían nacimiento al Nazismo y al Fascismo; la pretensión monopólica de los Imperios ingles y español respecto de sus colonias, produciría las independencias americanas.
            Al inicio del siglo XXI, La “burbuja” de un mundo donde el 10 % de la población concentraba el 60 % de la riqueza no pudo ser contenida por la mera multiplicación del consumo para un colchón de varios cientos de millones de nuevos usuarios de casas, vacaciones y autos.
            El crédito substituyo al ahorro y las colocaciones financieras al trabajo y la inversión.
            La producción de bienes quedo superada por la multiplicación especulativa y los 5 mayores bancos de inversión global desaparecieron en una semana.
            El fenómeno de las comunicaciones instantáneas democratizo la información pero también multiplicó el pánico cuando se produjo la crisis de liderazgo que hoy padecemos.
            Obama, Brown, Sarkosy, Putin, Hu Jintao y Lula, entre otros, representan la esperanza en la construcción de un mundo multipolar mas justo y equilibrado. ¿Están a la altura de las circunstancias? Lo veremos.
            En la Argentina se agota el tiempo de nuestra propia intrascendencia. Nadie se acordara ni se ocupara de nosotros si volvemos a defaultear.
            La deuda Argentina esta en manos de los jubilados argentinos y los especuladores que la están comprando al 20 % de su valor nominal. Solo nos caeremos en el pozo que nosotros mismos hemos construido. Ni los chilenos necesitan más de nuestro gas, ni los uruguayos nuestros puentes ni los brasileros nuestro mercado.
            Seguimos siendo el pueblo más importante del mundo para nosotros mismos. Es hora que nos ocupemos de salvarnos.


Diego R. Guelar
Secretario de Relaciones Internacionales de PRO

viernes, 31 de octubre de 2008

Boletín Internacional Informativo - PRO

Octubre 2008 
La hora de pensar (para poder actuar)


“La teoría es la guía para la acción”
Mao Tse Tung

“La necesidad del pensamiento es lo que nos hace pensar”
           Theodor W. Adorno

“Pensar “el viaje” es alejarse de casa (chez soi) hacia lo  desconocido corriendo todos los riesgos, incluido el de no regresar”
   Jaques Derrida

“La velocidad no conduce a pensar…El pensamiento requiere que recapitulemos los pasos que hemos dado, evaluando la sensatez (o la imprudencia, según el caso) que nos llevó hasta allí”
               Ralph Waldo Emerson


            Las crisis llevan al miedo, a la parálisis, al aislamiento y al egoísmo.
Alexis de Toqueville ya decía hace 200 años que “el individualismo secó la fuente de las virtudes públicas dejando a la sociedad librada a su propia suerte”. Ahí está el peligro. Sálvese quien pueda.
            Las sociedades están inmersas en un “fraccionamiento global” más allá que el 15 de noviembre se realice la primer “Cumbre” (entre el G-8 y el G-20) con la intención declarada de reformular el sistema financiero mundial”. El objetivo es loable pero todavía imposible porque la crisis recién comienza, los líderes han sido superados por los acontecimientos (preside Bush, con su sucesor recién electo) y el daño no es todavía evaluable.
            Dos pensadores franceses explicaban hace 10 años la inevitabilidad de la crisis. Pierre Bourdieu decía: “El capital es cada vez más global, los gobiernos son locales. Por ese motivo están indefensos y expuestos a los inescrutables antojos de misteriosos “inversionistas” y “accionistas” y, las todavía más desconcertantes “fuerzas del mercado” y “exigencias competitivas”. Todo lo que puedan obtener hoy lo pueden perder mañana sin preaviso”.
            Jacques Attali afirmaba “La imposibilidad de ejercer control sobre  las redes debilitará irreversiblemente a las instituciones políticas”.
            Y todo esto pasó, empezando por los EE.UU. Mientras la prioridad desde el 2001 era “la lucha contra el terrorismo y el blanqueo de  de los capitales del narcotráfico”, miles de jóvenes post-modernos, vaciados de todo valor ético y moral, construían redes de “multiplicación de los panes” que se erigían en modelos del “éxito de la libertad”.
            No es la primera vez que esto ocurre en la historia. El mundo de la década de los 30’s – el del armamentismo y el nacionalismo exacerbado de Stalin y Hitler – no podía llevar a otra cosa que a la II Guerra Mundial.
            Las ideas de Rousseau, Locke, Montesquieu y otros pensadores maduraron durante 50 años para desembocar en las revoluciones americana y francesa y luego en la revolución industrial.
            El liberalismo Ilustrado del Zar Nicolás I, el nacimiento del socialismo y la derrota rusa en la I Guerra llevaron a la revolución de octubre en 1917.
            Todo está escrito, dicho y practicado a la luz del día con más que suficiente antelación, pero los ciclos de evolución/revolución están muy arraigados en la naturaleza humana. No hay que ser fatalista para verificar que los ciclos creación /destrucción se suceden desde que Eva (con consentimiento de Adán) se comiera la manzana y perdieran  el paraíso.
            A falta de liderazgo, por suerte cunde la prudencia, imprescindible para enfrentar grandes tragedias.
            En la Argentina, por el contrario, la “guía para la acción” es la acción misma inspirada en algún payador pampeano que indicó “a río revuelto, ganancia de pescadores”.
           Si no funcionó la resolución 125, ahora vamos a por las jubilaciones y todavía quedan las reservas del BCRA  y, si fuera necesario, los depósitos bancarios y las cajas de seguridad. Y ahora que la inflación está “amesetada”, podemos emitir unos miles de millones de pesos para cubrir gastos corrientes. Y además nos queda el MERCOSUR: ya propusimos elevar aranceles extra-zona y establecer cupos  intra-zona. Mientras el mundo piensa qué hacer, nosotros actuamos como el rayo.
          “Argentina, vanguardia del mundo”. “Mírennos y Sígannos” Por suerte estamos rodeados por chilenos, uruguayos y brasileros que piensan por nosotros.
            “Pensar” y “Actuar”, el camino correcto, nada tiene que ver con “Esperar Pasivamente”. La “Parálisis Especulativa” nos llevó a 1976 y al 2001.
            Zygmunt Bauman, en su libro “Modernidad líquida” (escrito en el año 2000) nos advertía que “todos hemos aprendido amargamente que en un abrir y cerrar de ojos nuestros activos pueden transformarse en deudas y los trofeos más relucientes en lápidas”.
            No podemos omitir ninguno de los extremos de la ecuación: pensar y actuar. A los argentinos nos toca una cuota-parte de esta responsabilidad. Lo hagan o no los KK.


Diego R. Guelar
Secretario de Relaciones Internacionales de PRO

martes, 30 de septiembre de 2008

Boletín Internacional Informativo - PRO

Septiembre 2008
¿Quo vadis?

            ¿Será cierto que los EE.UU se han “argentinizado”?. No lo sabremos por mucho tiempo y esperemos que no.  El término “argentinización” se ha utilizado en la última década* como sinónimo de un combo integrado por el default, la falsificación estadística, la impredictibilidad y otras formas de violentar la confianza pública y privada.
            Lo que es casi unánime es que la crisis del 2008 será recordada como la más grave desde 1929 y ya eso no es poca cosa. Tenemos que puntualizar que desde esa fecha hasta ahora ocurrió la 2º Guerra mundial, la 3º Guerra Mundial (o Guerra Fría), el inicio de la 4º Guerra Mundial (a partir de las Torres Gemelas), la crisis del petróleo en los 70’s y el aumento exponencial de su precio en los últimos cinco años, la caída de la Unión Soviética y algunas crisis puntuales de impacto global: las guerras de Corea y Vietnam, la crisis de los misiles nucleares en Cuba, el embargo cerealero a la URSS y los cuasi-defaults de Méjico, el Sudeste Asiático y Rusia.
            Si buena parte de lo ocurrido después de 1930 está directa o indirectamente relacionado con el 29, no hay imaginación humana capaz de vaticinar los efectos inmediatos y mediatos que se producirán en el futuro.
            Seguro que la “interpretación argentina” patentada por la Sra. Presidenta (¡Que bueno que es estar desenganchado del mundo!) es tan apropiada como definir a la soja como un “yuyo” o el dinero decomisado en aeroparque como una “conspiración de la CIA”.
            La realidad es que el mundo está ampliamente globalizado e integrado desde que la comunicación satelital e inalámbrica así como el Internet y el financiamiento electrónico han podido cubrir en tiempo real la transmisión de decisiones políticas, económicas y culturales.
            En este nuevo contexto, la recesión y la inflación global son casi inevitables.
                        El éxito sería lograr que – tanto una como la otra – fueran limitadas en volumen y tiempo de tal forma que los avances alcanzados en los últimos 20 años de “Paz Global” no sean superados por las posibles tensiones crecientes que un retroceso pueda provocar.
            Uno de los mayores interrogantes – aunque la superficialidad post-moderna los haya transformado en un “hecho consumado” – es hasta qué punto las economías emergentes  – China, Rusia, India, Brasil, Indonesia – son un motor alternativo a los EE.UU. y Europa y podrán morigerar los aspectos más negativos del ciclo.
            En caso de verificarse este extremo, aparecerán otros factores de inestabilidad política y militar de imposible predicción.
            Lo que es ya seguro es que – gane quien gane la elección norteamericana del próximo noviembre -, Washington tendrá que lidiar con el “paquete de salvataje” aprobado –o no-  en el Congreso  (insuficiente desde el arranque) y los acuerdos de salida de tropas ya acordados entre el Gobierno norteamericano y las autoridades de Bagdad.
            No habrá recursos económicos ni tropas disponibles para asignar a Irán, Corea del Norte, Bolivia o Venezuela. La responsabilidad regional tendrá un protagonismo creciente por acción u omisión y así serán las consecuencias que tenga en todas y cada una de las áreas geográficas.
            Sería lógico prever una creciente influencia de China en la zona del Asia Pacífico y una posible tensión con India.
            Japón es una variable impredecible.
            La Unión Europea vivirá su test decisivo: después de esta crisis habrá una Europa unida o una peligrosa anarquía de regiones, naciones, idiomas y vecinos nor-africanos y medio-orientales pugnando por entrar a cualquier precio.
            Los mares y las fronteras se convertirán en muros. El endurecimiento de las políticas migratorias ya lo preanunciaba.
            Sudamérica tiene la oportunidad de vertebrar una federación con epicentro en Brasil, quien, para suerte de todos los vecinos, ha alcanzado un alto grado de desarrollo y madurez que hace posible esperar una coordinación centralizada pero democrática de la emergencia.
            Hoy, más que nunca, la  “política de buena vecindad” encarada por el Presidente Lula con regímenes tan disímiles como los de Colombia, Venezuela, Argentina o Paraguay nos permite proyectar una creciente integración macroeconómica que superará las diferencias ideológicas.-
            La pregunta “¿A dónde vamos?” es imposible de contestar. Lo que sí es seguro es que no habrá Albanias aisladas, ni paraísos fiscales, ni zonas francas, ni absurdas interpretaciones  triunfalistas. Esperemos que la “visión argentina” termine siendo ponderada y constructiva.


*En el pasado mediato – de 1955 hasta el 2001 -  “argentinización” estaba ligado a la reiteración golpista, la hiperinflación y las violaciones a los derechos humanos en grado superlativo.

Diego R. Guelar
Secretario de Relaciones Internacionales de PRO