lunes, 2 de mayo de 2011

Boletín Internacional Informativo - PRO

Abril 2011
Siria y Palestina
Osama Bin Laden se fue

Desde el mes de enero venimos anunciando que éste es  “el año del Islam” – La extraordinaria carrera China que la llevó al podio como 2ª potencia mundial, los avances de India y Brasil, la consolidación y la crisis europea, el fenómeno “Obama” en los EE.UU, fueron todas crónicas de un estrellato esperado y anunciado.
Regímenes y líderes que parecían eternos más allá de su condición monárquica o republicana (una mera formalidad) se han ido cayendo o debilitándose al ritmo de uno o dos por mes. El último el de Yemen y ahora le toca el turno a Bashar Al Assad. Nadie se aventura a vaticinar que ocurrirá en el futuro próximo. Blogueros, mujeres, estudiantes, intelectuales y periodistas, ocupan la vanguardia callejera y mediática, aportando la dolorosa cuota de sangre que parece un “impuesto al cambio” que aumenta en cada nuevo país que reproduce lo ocurrido en el anterior.
Al – Fatah y Hamas dieron la nota disonante. Se unieron, declararon la paz y se preparan para declarar la independencia del Estado Palestino. Entienden que están en su mejor momento: los gobiernos americano e israelíes debilitados por cuestiones internas, Europa asustada por la invasión de refugiados nor-africanos, China y Rusia ampliando su influencia global y sus “hermanos islámicos” que no pueden usarlos como prenda de ajuste o negociación porque están viendo como salvar la ropa propia.
Egipto, Siria e Irán, países claves en este escenario, están enfrentando tormentas internas que no les permite condicionar al sufrido pueblo palestino que puede, por primera vez, hacer sentir su voz sin patrones, voceros ni presiones extra-zona.
Con un petróleo en camino a los U$150 el barril, el mundo islámico no es sólo un hecho cultural o religioso, sino que se convierte en un o de los puntos de la agenda universal que más pesará la primera mitad del siglo XXI.
En este contexto, la muerte de Osama Bin Laden es más que una oportuna coincidencia.
Durante los últimos 10 años, se había consolidado una doctrina: “los buenos” y “los malos” nos aliamos contra los “muy malos”, es decir, los terroristas, los narcotraficantes y otras mafias diversas.
Así se abrazaron gobiernos democráticos con totalitarios, monarquías despóticas con repúblicas representativas o autoritarias y “volvieron al redil” algunos regímenes que habían sido repudiados por la comunidad internacional. Todo era justificado por el bien superior de erradicar a los violentos irracionales.
Así se restringieron libertades en las democracias occidentales, crecieron las derechas extremas y xenófobas y los regímenes autocráticos del mundo justificaron sus peores corruptelas represivas.
¿Los que salen a las calles en el norte de África y el Medio Oriente son lobos bajo pieles de cordero o sinceros militantes de la libertad?
No lo sabemos.
Lo que sabemos es que Bin Laden no será su conducción efectiva.
América del Sur no tendrá un impacto directo en el campo político pero en lo económico afirmará su protagonismo al consolidar su esquema de producción alternativo con Brasil como mayor abastecedor de etanol y Argentina como primer exportador de bio-diesel.
Nuestra región tiene una oportunidad superior a la que se planteara al inicio del siglo XX.
El “subcontinente del dorado” será, efectivamente, un emergente neto de las tensiones entre el mundo desarrollado y la tormenta musulmana.

Diego R. Guelar
Secretario de Relaciones Internacionales de PRO

miércoles, 27 de abril de 2011

Construyamos el Partido – 45 (27- 4- 011)

Frente al precipicio o la gloria

La perinola sigue girando. Quedan todavía tres alternativas: Cristina y el Populismo Autoritario (o “el modelo de Él”); Alfonsín y la Centro-Izquierda (o el “Progresismo”) y M. Macri y la Centro-Derecha (o “el centro”).
El contenido de los paréntesis son los apelativos locales utilizados para confundir a la gente desde un esquema político que pretende ser a-ideológico (o “superador de las ideologías”) y, por lo tanto, sujeto a combinaciones intercambiables sin límites ni prejuicios.
Es bueno que no haya “límites ni prejuicios” cuando hay valores superiores en juego:
a)    EE.UU e Inglaterra se aliaron con la Unión Soviética de Stalin para derrotar al Nazismo.
b)    EE.UU y Europa se aliaron en la OTAN para enfrentar al Comunismo después que cayera sobre Europa Central la “Cortina de Hierro”
c)    Los partidos de la “Concertación” chilena, centralmente el Socialismo y la Democracia Cristiana, se aliaron para enfrentar a Pinochet  en 1985.
d)    Los Socialdemócratas y los Socialcristianos alemanes formaron un gobierno de “unidad Nacional” al tener un virtual empate en el 2005 y no poder armar gobierno por separado recurriendo a sus aliados minoritarios naturales, los Partidos Liberal y Verde.
Hay miles de ejemplos en la historia que siguen este “modelo de conducta” que consiste en construir coaliciones o frentes electorales, regionales o militares frente a la necesidad de acumular una capacidad electoral o geo-estratégica que preserve valores comunes en serio riesgo de derrota o extinción.
La distancia político-ideológica entre el Radicalismo, el Peronismo Disidente y el PRO no puede caracterizarse como antagónica, ni siquiera como lejana. Prima en los tres un pensamiento moderado, humanista y centrista que concilia un rol activo del estado con el respeto a la iniciativa privada. Ninguna de las tres fuerzas es clerical, ni marxista, ni neo-liberal.
Más allá de las candidaturas, entre Ricardo Alfonsín, Mauricio Macri y Eduardo Duhalde hay muchos más puntos en común que los que cualquiera de los tres tienen con la actual administración de Cristina Kirchner.
Los tres creen en la independencia de los poderes del Estado (y también en la del Bco. Central); en la necesidad de mejorar la relación con el agro; en la conveniencia de administrar una “preferencia regional” con nuestros socios sudamericanos para desarrollar nuestra industria nacional y protegerla de la competencia desleal; en profundizar nuestro relacionamiento con China y el Asia-Pacífico sin por eso renunciar a nuestra pertenencia occidental y nuestros lazos con los EE.UU y la Unión Europea; en profundizar la igualdad de género y la protección de la infancia y de la ancianidad; en la utilización de las negociaciones paritarias y el rol de las organizaciones de empresarios y trabajadores como partícipes necesarios del diálogo social y económico; en proteger la administración de los fondos que pertenecen a los jubilados y utilizar los mismos como fuente de financiamiento de inversiones productivas de mediano y largo plazo, preservando su debida rentabilidad; en devolver al INDEC su prestigio y credibilidad, etc., etc., etc.
La lista de acuerdos principistas y operativos es mucho más larga.
Los disensos existen, pero son insignificantes a la luz de los objetivos que debe lograr  una administración sensata de la Argentina por los próximos 4 años.
¿Qué impide explorar y, eventualmente, alcanzar un frente programático electoral entre estas tres fuerzas y sus líderes máximos?
No parece que fuera el carácter mesiánico ni el “divismo” de ninguno de los tres.
Por el contrario, todo indica que una fuerte dosis de sentido común, moderación y apego a la ley son características que los asocian.
La referencia inmediata la vimos en Perú. ¿Qué hizo imposible a Alejandro Toledo,  Pedro Pablo Kuczynski y Luis Castañeda  alcanzar una fórmula común y ganar seguramente en primera vuelta las últimas elecciones generales en Perú? La respuesta es  La destrucción y/o debilidad de los partidos políticos. Eso impide la convocatoria legítima del más fuerte y organizado o la concertación más humilde entre débiles pero que se sienten lo suficientemente seguros como para pactar y acordar.
Mauricio Macri lo intentó pero no le alcanzó su posicionamiento personal, partidario ni ideológico. No fue el jefe de la centro-derecha que le propone al jefe de la centro izquierda acordar desde ese territorio común – que es el centro – una estrategia común para derrotar al autoritarismo populista.
Falta “relato”, falta encuadramiento en la realidad regional (donde gobiernan coaliciones y lo hacen muy bien) e identidad y fortaleza ideológica.          
Nos hemos quedado huérfanos de ideas  y presos de las encuestas y  de supuestos “análisis científicos” que sólo ocultan la falta de convicciones y el oportunismo de corto plazo y más corto alcance.
Ricardo Alfonsín responde en forma simétrica. Traza una línea artificial e infundada que sólo apunta a debilitar al otro que es, finalmente, socio necesario en el propósito que debería ser común mientras se generan “mesas de diálogo” provinciales con el mezquino propósito de confundir a propios y ajenos.
Mala fariña.
La alegría reina entre las filas de los que celebran anticipadamente el triunfo del continuismo y el auto-consuelo entre los resignados analistas de conductas ajenas quienes terminan pasándose a las filas del oficialismo al vaticinar que  “Cristina merece seguir gobernando para que caiga sobre sus espaldas la crisis que ella misma está generando”.
Los que así piensan están doblemente equivocados. Primero, porque la resignación no es alimento del liderazgo presente ni futuro y porque no es cierto que la próxima crisis, de ocurrir, caiga sobre sus autores. En ese caso, caerá sobre todos los argentinos, en particular sobre los más humildes, y la memoria colectiva identificará a los que pecaron por acción pero también a quienes lo hicieron por omisión. Ya ocurrió en el 2001.
La historia, cuando no es superadora, es repetible.
No alcanza con que  los radicales vuelvan a utilizar el “que se rompa, pero que no se doble”. Sumar fuerzas no es debilidad, la ceguera es imaginar la soledad (o la casi soledad) como la mejor compañía. El Partido Socialista de Binner y el Gen de Margarita Stolbizer son fuerzas nacionales insignificantes; Pino Solanas y Lilita Carrió hacen un culto del aislamiento; Sabatella es un apéndice del Cristinismo
El Peronismo Federal ha quedado devastado. Tiene un electorado potencial superior al  15% de los votos (¡¡una verdadera fortuna en las presentes circunstancias!! ) pero  ha dinamitado su liderazgo  y sólo le queda la operación del General Las Heras  ante el desastre de “Cancha Rayada”: salvar lo que queda y participar en la reconstrucción del “Ejército Grande” para cumplir con su mandato histórico, desde el lugar que le corresponde, la retaguardia.
La regla del juego es “representar” y desde allí, si se puede, “ganar”. Sin representación no hay dirigentes y cuando a los que les toca representar abjuran de sus obligaciones, se condenan y, además, consolidan el objetivo  del que tienen enfrente. Es decir, son funcionales a los que debían intentar derrotar por mandato expreso de una parte importante de la ciudadanía.
Siempre habrá publicistas que expliquen y maquillen, pero “aunque la mona se vista de seda, mona queda”.

Diego R. Guelar

lunes, 18 de abril de 2011

Construyamos el Partido- 44 (18-4-11)

Lo que el viento se llevó:
Las internas partidarias

Se ha consagrado fácticamente el ridículo político sancionado por ley: supuestas internas obligatorias y simultáneas el 14 de agosto que no se cumplirán en ningún partido político y, por el otro lado, las dos decididas -  en el Radicalismo y el Peronismo Federal – que terminan en “papelones”.
Primero fue Ernesto Sanz, declinando su participación en la interna del 30 de abril (ver-Construyamos el Partido 28 y 34) reservándose para una supuesta participación el 14 de agosto y ahora la cancelación de la interna entre Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Sáa.
En el “Construyamos el Partido-35” del 9-2-011 decíamos: “…Si Alfonsín-Sanz y Macri-Duhalde se vislumbran como dirigentes capaces de extender al resto de la sociedad su comportamiento partidario (puja en internas abiertas con debate de ideas y acatamiento al veredicto de las urnas). La opción del oficialismo quedará relegada al tercer puesto, es decir, no participará del ballotage…”.
La situación se complica cada día más y se aleja de este panorama.
El gobierno consolida su posición hegemónica sin necesidad de tener ni ser “un partido hegemónico”. Sus principales aliados – gobernadores y sindicalistas – sólo esperan ganar las próximas elecciones para, luego, desatar una salvaje interna en la convicción que, muerto el rey e inhabilitada la reina para un tercer mandato – el “Kirchnerismo” se disolverá en su propia insustancialidad y empujado por la inflación, el aumento del gasto público, la falta de inversión y la fuga de capitales.
Claro que, como el país ha demostrado que puede salir de cualquier crisis (y que la próxima, ellos creen, caerá sobre las espaldas de Cristina), desde Moyano a Urtubey – hoy enfrentados por el episodio salteño -, sueñan con alcanzar la Jefatura del Gobierno y la letra gótica de la historia.
Mauricio Macri se enfrenta al momento decisivo de su carrera política: se queda en la ciudad o lanza finalmente su candidatura real (y no virtual) a la Presidencia de la República.
Sólo si se zambulle en esta última alternativa estará en condiciones de nuclear a la huérfana centro-derecha  para competir con la centro-izquierda de Ricardo Alfonsín y el populismo autoritario de Cristina F. de Kirchner.
Los “tres últimos Samurais” representan la última esperanza para que el sistema de “doble vuelta” cumpla la función de seleccionar a los dos que quedan en pie para polarizar esta elección.
Si sólo quedan 2 – Cristina y Ricardo – el sistema se quebrará por falta de representatividad y negras tormentas acecharán nuestro futuro…..
Mucha responsabilidad la de Mauricio. Justamente a él, el menos político y el más crítico de los partidos políticos, le toca jugar el papel de “salvador del sistema político”. Puede esquivar el bulto pero la historia suele golpear, a lo mucho, sólo una vez y a él ya le toca por segunda vez (en el 2003, Duhalde le ofreció, antes de recurrir a Néstor, la candidatura presidencial). Reutemann ya agotó sus dos oportunidades y Scioli recién está dribleando la primera (se suma a los jóvenes que esperan el 2015 como Urtubey o Massa).
Mientras Brasil consolida su posición de “potencia emergente” y Chile y Uruguay brillan como “pequeños gigantes”, nosotros seguimos especulando con los precios favorables de los commodities y la paciencia infinita de 2/3 partes de los argentinos que se conforman con sobrevivir, o ni siquiera eso.
Los tiempos se agotan. El gobierno pone primera de potencia y se lleva puesto a grandes empresas, medios de comunicación, okupas opositores y todo lo que se le cruce en el camino sin necesidad de dar un “fujimorazo” ni reprimir ni intimidar “a lo Chávez” con la sola vigilia de una parte importante del poder judicial y un mega-medio luchando por su supervivencia.
Tenemos esta semana la visita de Vargas Llosa que servirá para producir orgasmos de placer en la derecha liberal e incomodidad al gobierno. Nada que la otra semana no borre.
Pasará la ilustre visita del Premio Nobel, el Pesaj Judío y la Semana Santa cristiana y nosotros seguiremos con nuestras cavilaciones sobre cómo nos conviene adaptarnos a lo inevitable o como recuperar  la dignidad perdida animándonos a hacer lo que hacen nuestros hermanos venezolanos y movilizarnos sin esperar que las encuestas nos lo autoricen.
Argentina viene pagando un costo altísimo de la mano de los golpes del 55, 62, 66 y 76, la guerra de Malvinas, las hiperinflaciones, el default, el exilio masivo de materia gris y la fuga de capitales. Siempre nos recuperamos. Podemos hacerlo 1 y 100 veces más pero…
¿No será posible evitarlo?

Diego R. Guelar

martes, 12 de abril de 2011

Construyamos el Partido - 43 (12-4-11)

5 elecciones:
Perú, Salta, Peronismo Federal, UCR-Córdoba, AMIA

Perú

            Finalmente, el cuadro planteado en el “Construyamos el Partido 21” del 6 de julio del 2010 se cumplió: Ollanta Humala 31,2%, y Keiko Fujimori 23,2%  :pasaron a la segunda vuelta.
            Se consagran así dos debilidades recurrentes en nuestra región: la falta de partido políticos y la contradicción entre reformas estructurales y necesidades básicas incumplidas.
            Perú, durante los últimos 10 años – mandatos de Alejandro Toledo y Alan García – creció sostenidamente al 5% anual promedio. Alcanzó el investment grade, redujo la pobreza del 50 al 34%, elevó sus reservas de 8 a 44 mil millones de dólares y sextuplicó sus exportaciones.
            Ollanta Humala, fue criado por su padre – Isaac Humala Nuñez- ,  líder marxista – en la concepción “etnocacerista” (movimiento xenófobo y ultranacionalista que consiste en sostener la supremacía de la raza “cobriza” o mestiza sobre la blanca).
            Llegó a Coronel del ejército combatiendo a Sendero Luminoso bajo Fujimori y se alzó contra él cuando “el chinito” se agotaba.
            Fue indultado y mandado como agregado militar a Francia y Sudáfrica y en el 2006 se presentó como candidato presidencial llegando a obtener el 47% de los votos en la segunda vuelta.
            Es un “hijo del Fujimorismo” que sintetiza cambio, populismo y, ahora, admiración por Lula (en lugar de Chávez).
            Keiko Fujimori, ella sí hija carnal de su padre, es eso, la heredera y mandataria de un legado que está preso pero,  evidentemente, vigente.
            Cualquiera que sea el que gane indultará a Alberto Fujimori (el amor filial o las necesidades de la gobernabilidad lo exigen) y tratará de no perder lo ganado en el campo económico. Fue justamente Alberto Fujimori quien inició la apertura y la modernización de la economía y Toledo – García se montaron sobre sus logros.
            El gran derrotado es el sistema político: ¿Es posible que tres candidatos : Alejandro Toledo, P.P. Kuczynski (ex Ministro de economía de Toledo) y Luis Castañeda (2 veces Alcalde de centro-derecha de Lima) – que representan exactamente lo mismo, no hayan resuelto sus diferencias en una interna de un solo partido? Juntos hubieran alcanzado, posiblemente, el triunfo en primera vuelta.
            Ahora, el 46% que quedó fuera deberá optar entre “el mal menor” y rezar que, pese a la retórica y la confusión, el camino recorrido no sea abandonado.
            En el “Construyamos el Partido 21” decíamos: ……” pese a la situación extraordinario que atraviesa, la debilidad del esquema político es el gran interrogante hacia el futuro…”.
            La lección para nosotros es clara: No existe la economía fuera de la política y ésta solo da estabilidad cuando no es producto de personalismos populistas.
            Perú entra en zona de riesgo. La mezcla que protagoniza es explosiva; y cuando es así, lo más posible es que explote.
            Ollanta Humala no es Lula. Tampoco es Chávez. Todavía puede optar. Eso si, en la segunda vuelta, no viene una nueva sorpresa de la mano de Keiko. Allí veremos si ella puede evitar la consigna “Keiko al gobierno, el Chino al poder”.
            Perú y Argentina serán el fiel de la balanza que indicará si, el proyecto regional que lidera Brasil, se consolida (o no) en esta década.

Salta
            Un presidenciable fuerte asoma para el 2015. Juan Manuel  Urtubey, 42 años, reelecto gobernador de Salta, reproduce en el orden provincial la alianza  centrista Peronismo Federal-PRO. En su caso es el PJ local y el Partido Renovador.
            Aunque no lo diga ni lo asuma, es el mejor candidato para asumir la conducción de la centro – derecha en el futuro mediato.
            Si Macri cumple con su destino, Urtubey puede ser su heredero natural.
            Como bien diría Jorge Asís, este puede ser  “un vaticinio hipotético y remoto, por lo tanto, falso”. Tiene razón.
            Lo que pasa es que sin intencionalidades explícitas no hay resultados. Los objetivos políticos no se alcanzan sin un esfuerzo dirigido para alcanzarlo.
            Raúl Alfonsín y luego Carlos “Chacho” Álvarez pudieron ser los fundadores del “PSOE argentino”. Nunca se lo propusieron ni lo propusieron.
            El Peronismo que se incorporó a la Internacional Demócrata-Cristiana bajo Menem pudo hacer lo mismo con un “PP argentino”: no pasó.

            Ahora les toca a Ricardo Alfonsín y Mauricio Macri ordenar las dos grandes familias ideológicas que ocupan el centro. Lo harán por separado – así ocurre siempre – aunque puedan aliarse para gobernar una transición que requerirá un Gobierno de Unidad Nacional. Eso no es contubernio, es patriotismo.
            Juan Manuel Urtubey vuelve al “Peronismo” y se aleja del “Kirchnerismo”. Pero, ¿cuál es ese Peronismo? Esa discusión queda para después del fin del Kirchnerismo. Ese tiempo es siempre cercano en términos históricos, más allá del resultado del 23 de octubre próximo.

Peronismo Federal- elecciones internas en el Litoral
            Con sólo 30.000 participantes (pocos, pero muy importantes) se dirimió la 2ª fase de la interna del PF entre Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saa. Más del 60% se pronunciaron por Duhalde.
            Una semana antes, en Capital federal, votaron otros 30.000 (entre Peronistas e independientes) y Duhalde ganó por 200 votos. Habrá 5 internas regionales más hasta llegar a la definitoria Pcia. De Buenos Aires el 28 de mayo.
            Para ese momento, Francisco de Narváez estará pronunciado por Macri o deberá definirse por uno de los dos candidatos en pugna; o concretarse la alianza PF – PRO, si Duhalde prevalece o que, como en Perú, la centro – derecha vaya dividida.
            En este último caso, con Scioli, Reuteman, Macri, Duhalde, De Narváez (más Cobos y Sanz neutralizados desde el Alfonsinismo), una corriente de pensamiento con vocación mayoritaria (si tuviera liderazgo) quedará relegada y sin representación efectiva.
            Las ideologías pueden negarse pero que existen, existen.
Córdoba: interna Radical
            Finalmente se impuso el binomio Oscar Aguad (gobernador) Ramón Mestre (Intendente). Curiosamente, los últimos mohicanos de Ernesto Sanz. Este último sigue predicando “el candidato único” de la oposición y ofreciéndose para la interna obligatoria del 14 de agosto.
            ¿Podrán ir juntos, en Córdoba, Aguad y Mondino (candidato PRO) para oponerse a De la Sota (Frente para la Victoria) y Luis Juez (independiente)?
            ¿Se habilitarán alianzas provinciales que no coinciden con las nacionales? Pasó en Salta (PJ y P. Renovador) y en Catamarca (el Cristinismo con la “ortodoxia” Saadista), pasará en Río Negro (el Radicalismo K con Cristina) y puede pasar en Santa Fe y Mendoza donde, por espanto o despecho, las alianzas pueden cruzarse en forma curiosa.
            En un mapa que se parece más a un rompecabezas, cualquier cosa puede pasar.
            Siempre quedará, para coronar la sorpresa o el ridículo, la elección nacional del 23 de octubre.

AMIA
            Con récord de votantes – 10.000 – la comunidad judía votó a su nuevo presidente. Ganó por muy poco el candidato más apegado a la ortodoxia religiosa Ángel Barman. Pero deberá negociar con el sector más laico-centrista del ex presidente Grynwald. Hay un tercero en discordia, el bloque laborista reformista encabezado por el rabino Sergio Bergman.
            Si éste último apoya a sus “primos” religiosos del “Bloque unido religioso”, las cosas seguirán como hasta ahora, poniendo eje en el diálogo con el gobierno. Si hay alianza con el “Frente comunitario” de Grynwald, habrá una cuidadosa toma de distancia.
            Todo depende de cómo se “orejee” el futuro inmediato. Las dirigencias comunitarias o sectoriales prefieren siempre un rol para-estatal armonioso.
            La tradición autoritaria argentina marca esa actitud como la más conveniente.
            No le podemos pedir a las organizaciones intermedias (ONG´s de la sociedad civil) que hagan lo que no encabezan ni organizan los partidos políticos.

Diego R. Guelar


martes, 5 de abril de 2011

Construyamos el partido- 42 (5-4-11)

La vida es un sueño y los sueños… sueños son:
el candidato único de la oposición

Lo había propuesto Marcos Aguinis desde una nota de opinión del Diario “La Nación” hace un año atrás.
Hoy lo reiteran varios dirigentes  - encabezados por Mauricio Macri – quienes oficializan (sin quererlo) que la proyección electoral actual instala a Cristina Fernández de Kirchner como “número puesto” en primera vuelta.
Fue bueno firmar un “documento de coincidencias mínimas” entre varios partidos de la oposición. Fue suficiente.
Cuando hay bipartidismo, no se necesita 2da vuelta ni “candidato único” porque 1 de los 2 obtendrá mayoría simple.
Cuando hay sistema parlamentario, tampoco, porque alcanza con ser 1ra minoría para convocar a un frente que forma gobierno con mayoría parlamentaria.
En Brasil, Chile y Uruguay; con sistemas políticos consolidados, hubo en las últimas elecciones tres candidatos con un piso del 20% de los votos. En Brasil: Rousseff, Serra y Silva; en Uruguay: Mujica, Lacalle y Bordaberry; en Chile Piñera, Frei y Ominami.
La crisis de los partidos, el sistema de doble vuelta corregido ( con posibilidad de ganar en primera vuelta con el 40 y el 45% de los votos) y las internas abiertas fueron consolidando la debilidad institucional en el sentido regresivo (en vez del progresivo) desde donde partímos en los 80’s. Allí se venía construyendo una “nueva Centro-Derecha” compuesta por la mayoría del Peronismo más el liberalismo y el conservadurismo y una “nueva Centro-Izquierda”  integrada por el Radicalismo, el Socialismo y el Frepaso. Ese esquema frentista funcionó sólo en 1997 y 1999 pero implosionó en el 2001.
Así apareció una “democracia vedettista” donde individuos se erigen en íconos electorales desprovistos de partidos e ideologías.
Es por este motivo que, el sueño del candidato único, es sólo eso – un sueño – para la oposición y una certeza para el oficialismo: Cristina Fernández de Kirchner: es  ella quien dispone de los recursos humanos y materiales para diseñar un espectro contradictorio pero operativo.
Lo lógico y sensato es constituir 2 sólidas coaliciones opositoras : una de centro-derecha y la otra de centro-izquierda que puedan marcar sus diferencias  (y sus coincidencias) de tal forma que, si deben confluir en una segunda vuelta, sea claro desde dónde se convoca.
Cuando Jacques Chirac se enfrentó a Jean-Marie Le Pen en la segunda vuelta de 2002 en Francia, la izquierda que había quedado en tercer lugar votó (con lágrimas en los ojos) a Chirac para impedir el acceso al poder de la extrema derecha.
Ricardo Alfonsín puede liderar una coalición y Mauricio Macri, la otra. Eso surge claramente de las preferencias electorales actuales.
Uno de los dos será beneficiario en 2da vuelta de la opción de hierro “Cristina o el otro”. Lo que no se puede es seguir perdiendo el tiempo.
Ambas coaliciones deben forjar su propia identidad, ganar confianza, movilizarse y obtener el piso del 30% necesario para llegar a segunda vuelta.
           El Frente que, con mayor convicción lo concrete, alcanzará la recta final y, seguramente, el gobierno nacional.
Al día de la fecha, la situación es una sumatoria de debilidades: a) el Radicalismo no tendrá (eso parece) un candidato oficial hasta el 14 de agosto; b) la coalición de centro-derecha está empantanada entre la interna del Peronismo Federal y la no interna del PRO.
Julio Cobos y Ernesto Sanz deberían deponer sus candidaturas para que Alfonsín pueda concretar sin condicionantes la alianza con el Socialismo y el GEN y gestione la posibilidad (remota) que Lilita y Pino Solanas se sumen.
Ambos candidatos peronistas federales – Duhalde y Rodríguez Saa – deberían comprometerse a concretar un frente con el PRO y otros partidos provinciales afines para definir, por acuerdo o interna, quién es el candidato único de ese sector.
Por último, Mauricio Macri debe definir su candidatura presidencial y su convergencia con el Peronismo Federal.
Mantener una estrategia especulativa y de generación de rumores y versiones de alianzas, fórmulas y acuerdos como si la política fuera una perinola loca, es funcional a la estrategia oficialista de pivotear sobre el apotegma “más vale malo conocido que bueno por conocer”. A esto se suma que nada prueba que lo “otro” sea bueno.
La volatilidad no se combate con más volatilidad. La debilidad se contrarresta con parcialidades fuertes y no con una supuesta “unidad de los opuestos” que sólo puede aumentar las inconsistencias y las contradicciones.
La política es una ciencia humana, por lo tanto no puede ser exacta. Su “componente mágico” es que puede multiplicar las sumatorias o dividirlas. Todo depende del ejercicio del liderazgo. No hay encuesta ni “focus group” que pueda dar la respuesta cierta.
Ha llegado el momento de las definiciones, no de los atajos.


Diego R, Guelar

miércoles, 30 de marzo de 2011

Construyamos el Partido 41 (30-3-11)

Sanz se baja; Macri se afirma
El factor tiempo

La campaña “cristinista” está produciendo su efecto perverso: ha convencido a Tirios y troyanos que “ya ganó”: Sólo quedan Macri y Alfonsín en pie para desbaratar la maniobra.
El Senador Ernesto Sanz, que ya se había convertido en la nueva “esperanza blanca”, le daba al viejo radicalismo un “aire fresco” que hasta en su derrota, hacía crecer la significación de la única interna nacional partidaria clásica.
Él mismo la había propuesto desafiando al “candidato natural” del Partido – Ricardo Alfonsín – apelando a un electorado independiente pero perteneciente a la sub cultura radical que tiene en el país más de 120 años de historia.
El 30 de abril – fecha de la interna voluntaria y abierta- era un hito central del calendario electoral.
Prometía movilizar a 1 millón de ciudadanos que hubieran consagrado a un candidato importante que sellaría su alianza con el Partido Socialista generando una sólida propuesta de centro-izquierda “capaz de ofrecer una alternativa de gobernabilidad (más allá de sus dudosos antecedentes en 1989 y el 2001).
Nuevamente, el sino trágico se impuso. Primó la especulación tiempista. La fecha elegida por Néstor Kirchner (14 de agosto) para postergar, y así aniquilar, la organización de la oposición, es utilizada para “esperar el milagro” : la caída de las encuestas de Cristina, la organización “espontánea” de los independientes (que cada vez son usados más como excusa que como sujetos activos de la organización ciudadana) y hasta su movilización como “autoconvocados” frente a la parálisis de la oposición que sólo opina  o protesta pero no convoca ni moviliza.
Sanz ya fue. Alfonsín deberá despegarse de una pesada carga de pasado para reinventarse él, su partido y la alianza Radical-Socialista que también huele mucho a la “Alianza” que se constituyera en 1997 y se desmoronara en el 2001.
El solo transcurso del tiempo no resolverá ninguno de los grandes interrogantes que se nos plantean.
Cada día más el esquema autoritario por el cual cada inquilino del poder se auto-destituye o perpetúa por su propia dinámica interna, parece reinar a sus anchas.
Se vienen 8 domingos de internas en el “Peronismo Federal” en el cual 4 de sus 6 actores principales se han apartado críticamente – (Duhalde y Rodríguez Saa siguen en carrera, Solá, Das Neves, De Narváez y Reutemann, esperan sumándose al ejército tiempista y mágico).
El gobierno celebra anticipadamente y festeja con Hugo Chávez en el estadio de La Plata mientras sueña con un frente que incluya a Moyano, Hebe de Bonafini, Sabatella, D´Elía, Esteche – Quebracho – los intelectuales de Carta Abierta y los gobernadores e intendentes del interior. Si el autoritarismo y el ridículo avanzan, todo es posible.
Tenemos que mirar más lo que se hizo en Chile para derrotar a Pinochet – que llegó a tener 44% de apoyo en el plebiscito que convocó el mismo en 1988 y lo que hoy hace la Mesa de Unidad Democrática en Venezuela para derrotar a Chávez en el 2012.
En ese espíritu, Macri  convocó a la unidad de la oposición. Es consciente que su candidatura presidencial  es inexcusablemente irrevocable salvo que exista un acuerdo más  amplio que lo contenga. Tiene hasta el 20 de mayo para instrumentalizar su propuesta. El factor tiempo, por corto o por largo, se constituye en un personaje clave de esta tragedia.
Argentina está al borde de producir su habitual y reiterado tsunami decenal (el último en el 2001) e, igual que en las otras oportunidades, (1930-1941-1955-1966-1976-1989-2001) está a tiempo de evitarlo.
Como magistralmente plantea Jorge Asís, sólo quedan “3 samuráis” en esta contienda: Cristina Fernández de Kirchner, Ricardo Alfonsín y Mauricio Macri.  Los tres tiene las condiciones indispensables de los grandes guerreros: 1) la fuerza 2) la voluntad 3) la paciencia 4) el sentido de la oportunidad y 5) la capacidad de desarrollar estrategias y tácticas capaces de deorientar a sus ocasionales rivales.
Los 3 expresan un sistema político en crisis que requiere una profunda reformulación partiendo de los partidos, sub-culturas y tradiciones bajo las cuales nos formamos como Nación.
No es bueno que debamos refundarnos a menudo, pero ahora es el momento de nuestra sexta refundación: la primera fue en 1816, la segunda en 1880, la tercera en 1916, la cuarta en 1945, la quinta en 1983.
Si consideramos que Francia ya está en su quinta República, no tenemos necesidad de desgarrarnos tanto nuestras vestiduras.
Como los chilenos y los japoneses, seguramente saldremos adelante más allá de los destrozos que ocurran. Lo triste es que, en nuestro caso, la agresión no proviene de la naturaleza incontrolable sino de nuestras propias acciones y conductas patológicas. Sepamos curarnos.

Diego R. Guelar

lunes, 21 de marzo de 2011

Construyamos el partido 40 (21-3-11)

El fin del verano y el principio de la campaña electoral.

De lo leído por mi en el verano, dos libros se convirtieron en “una extraña pareja” que, justamente por su enorme distancia temática, se me fijaron como una contradictoria e indisoluble unidad.
De la liviandad a la profundidad, de la simplicidad a la extrema complejidad, de los valores superiores a la insustancialidad absoluta, ambas se conjugan y se atraen haciéndose necesarias y complementarias.
Como la vida, la tragedia y la comedia, lo frívolo y lo trascendente, los sueños que vuelan y las miserabilidades que se arrastran, las dos caras de la moneda solo pueden rodar juntas, si lo que queremos es llegar a destino.

Amartya Sen y “La idea de la Justicia”; Jaime Durán Barba y “El arte de Ganar”.

Amartya Sen, hindú, liberal, budista, premio nobel de economía, profesor en Harvard y Cambridge.
Jaime Durán Barba, sociólogo ecuatoriano, estudiante en Mendoza durante los 70’s y graduado en la George Washington University. Profesional de un nuevo oficio: “la  consultoría profesional de campaña”, post-moderno según su propia definición.

La idea de la Justicia
Amartya Sen parte del rescate de 2 principios de la filosofía jurídica india del siglo IV A.C.: el “niti” como “la idoneidad de las instituciones y la corrección del comportamiento” y el “nyaya” como “el resultado concreto  que se obtiene por la aplicación de las normas”.
Él asocia estos valores orientales con la deontología (el deber ser) y el consecuencialismo (el resultado) de las acciones de los hombres desarrollado en Occidente por Adam Smith, Emmanuel Kant o Karl Max (y muchos otros).
En el mayor poema épico de la antigüedad en la India – el Mahabharata – el equivalente a nuestra Odisea Griega, en la víspera de la batalla que constituye el episodio central del poema, Arjuna (nuestro Ulises) el guerrero invencible, expresa sus profundas dudas sobre el ataque que, él sabe, producirá tantas muertes. Krishna, su consejero, le dice que tiene que cumplir con su deber sin que importen las consecuencias.
He aquí el dilema de la justicia y su debate eterno. Nadie realiza una acción con consecuencias sociales sin tener una “idea de la justicia” que se impone sobre los costos que se pagan para alcanzarla.
El “anhelo de justicia” trata de conciliar el peso de la historia con el espíritu de la esperanza: al fin de todos los sacrificios, se encuentra la “felicidad” buscada.
La justicia está ligada a la “equidad” que es la vara que equilibra el principio superior de la “libertad individual” con el de la “igualdad de oportunidades” y los recursos humanos y materiales disponibles.
Sen plantea que “las libertades no pueden ser violadas con el pretexto del fomento de la riqueza o el ingreso individual  o de una mejor distribución de los recursos económicos entre los ciudadanos”.  Sen defiende la “teoría de la elección social” que los miembros de una sociedad ejercen a través de sus instituciones pero advierte… “El resultado  de una votación, en sí mismo, no revela nada, salvo que un candidato consiguió más votos que otro. De igual manera, el procedimiento para el cálculo del PBI tan sólo recoge información sobre lo que se ha vendido y comprado y a que precio, y nada más…”
Se requieren, entonces, muchos más datos institucionales y reales comparativos para poder juzgar si los estándares de justicia avanzan o retroceden. Él da como ejemplo la Constitución Norteamericana con su principio de “igualdad ante la ley” de todos los hombres  pero con la conservación de la esclavitud por otro 100 años y otros 100 para alcanzar los plenos derechos civiles (y, agrego yo, 50 años más para que un afro-americano llegara a la presidencia de los EE.UU)
La Justicia requiere no sólo la “ley de las mayorías” sino cierto principio de “unanimidad” que alcance a las minorías. Sólo así, el principio de la “elección social” consolida la valorización justiciera como un “adquirido permanente” y no circunstancial.
Por eso puede haber “dictaduras de mayoría”. Hitler o Mussolini – que, antes de caer, cometen los peores excesos y que, también, se identifican con una “idea de justicia” (el caso actual de Kadafi).
Los procesos electorales son el  “niti”, mientras que el desarrollo y la democracia son el “nyaya”.
Sen afirma los principios de “imparcialidad”, “comparación” y “discusión abierta” para los procedimientos y advierte que, las elecciones periódicas “no alcanzan” si las opciones planteadas explícitamente – tanto en su contenido material como su propuesta ideológica – no permiten formar una conciencia colectiva sobre los valores sociales que fundamentan una verdadera “elección global”.

El Arte de Ganar
Durán Barba hace un ejercicio complementario al de Sen. Omite todo sustrato valorativo sobre el “deber ser” de la política y su objetivo trascendente.
Se limita a las “técnicas de campaña”, dejando de lado todo determinante político e histórico, concentrándose en los mecanismos de  comunicación de masas teniendo al “candidato” como figura única y excluyente.
Ignora y descree por completo de la construcción partidaria como producto colectivo (como si Lula y Obama pudieran ser entendidos y explicados fuera del PT o del Partido Demócrata) y así afirma:…
“En la mayoría de los lugares las viejas estructuras más o menos formalizadas han ido desapareciendo. Hoy la clave está en las personas. Son, quizás, “nuevos caudillos” que más que convocar a grandes masas buscan encantarlas y, si es posible, manipularlas…”
“La mayoría de los votantes indecisos se interesan más en los partidos de fútbol que en los partidos políticos…”
“Para bien o para mal, todas las investigaciones coinciden en que la gente vota por la imagen de los candidatos más que por las doctrinas y propuestas…”
“La lucha ideológica es una reminiscencia del pasado…”
“Los ciudadanos son reticentes a que los representen organizaciones de cualquier tipo…”
Durán Barba coloca al “candidato” (bien asesorado por especialistas) en el centro de la escena al margen de todo condicionante histórico, institucional, programático, organizativo o ideológico. …
“Ser un buen candidato no significa ser un buen estadista. Hay líderes preparados que nunca ganarían una elección y excelentes candidatos que son pésimos mandatarios…”
“Hoy se aspira a que los líderes solucionen los problemas o, que al menos, diviertan con espectáculos imaginativos como los que protagonizaron Abdalá Bucaram en Ecuador en 1996 o De Narváez en el 2009 y otros dirigentes que supieron adueñarse de los escenarios bailando o haciendo reír a la gente…”
El consultor afirma que la “sociedad post-moderna” del siglo XXI ha barrido con 2.500 años de historia política y social generando una nueva “liviandad” administrada desde los medios de comunicación que aísla al individuo frente a la televisión y aún más, frente a su computadora donde sólo se comunica por “redes sociales” impersonales que deben ser orientadas desde los objetivos inmediatos de una campaña”.
Sobre el contenido de la “Sociedad Post-moderna”, nada especifica, salvo el éxito de “Gran Hermano” en la televisión y la aparición de Facebook y Twitter.
“El pasado era el reino del aburrimiento, el dolor y la represión sexual…”

Sen y Durán Barba viven en el mismo mundo. Ambos hacen referencias y buscan respuestas en el mismo tiempo y espacio.
A nadie se le ocurriría ganar una elección  recurriendo a la sabiduría de Sen. Tampoco a nadie se le pasaría por la cabeza convocar a Durán Barba para gobernar.
Aquí sí tenemos que recurrir a Sen  en su dimensión comparativa.
Ni Obama, ni Dilma, ni Rajoy, ni Zapatero, ni Mujica, ni Piñera tienen que fundar partido político, ni construir sus organizaciones, ni dotarlas de una ideología porque ellos mismos o sus antecesores ya han desarrollado esa tarea y tienen millones de predicadores convencidos. Sólo deben actualizarla y re-significarla a partir de los constantes cambios del mundo moderno.
En la Argentina, entre 1955 y el 2001 se fueron produciendo una serie de catástrofes políticas y económicas que destruyeron el tejido social. Repararlo es una función central de la dirigencia política; reconstruir partidos políticos es indispensable y urgente; dotarlos de una ideología y un programa comparable y equiparable a los de nuestros vecinos para concretar la integración regional plena es una prioridad impostergable.
No hay filósofo profundo ni asesor de marketing electoral que pueda sustituir el rol histórico de la dirigencia política como intérprete, conductor y sintetizador de una  etapa concreta en una sociedad determinada.

Diego R. Guelar